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Crece crisis de desaparecidos en Yucatán: casi 300 casos y graves omisiones de autoridades, denuncian Madres Buscadoras

Yucatán, considerado durante años uno de los estados “más seguros” del país, enfrenta una crisis silenciosa: casi 300 personas desaparecidas desde 2017, según registros independientes del colectivo Madres Buscadoras de Yucatán. Su dirigente, Clara María Gutiérrez Centeno, advierte que la narrativa oficial de seguridad está dejando fuera a decenas de familias que siguen buscando a sus seres queridos sin apoyo institucional.

“Mucho se dice que vivimos en un estado seguro, y puede ser, pero también deben reconocer las autoridades que hay desaparecidos, y son muchos”, afirmó Gutiérrez Centeno, quien denuncia omisiones sistemáticas de las fiscalías y cuerpos de seguridad en la atención de los casos.


297 desaparecidos: un registro que el Estado no reconoce

El colectivo ha elaborado, con recursos propios y trabajo voluntario, un censo alterno. Según sus datos, al menos 297 personas permanecen desaparecidas en Yucatán, algunas desde hace más de una década.

“Hemos estado recolectando información a través de cédulas, búsquedas y datos que nos han llegado. Este número incluye a personas que llevan años sin ser encontradas”, explicó la lideresa, quien señala que la cifra podría ser mayor debido a que muchas familias tienen miedo de denunciar por desconfianza en las instituciones.

A pesar de la documentación entregada a las autoridades, el colectivo afirma que el gobierno estatal minimiza o niega la existencia de estos casos para no afectar la imagen de seguridad que se promueve incluso a nivel nacional.


Exigen actuar contra redes de trata y desaparición en la región

Una de las principales preocupaciones de las Madres Buscadoras es el crecimiento de redes de trata y explotación en la Península, un fenómeno del que, aseguran, las autoridades tienen conocimiento, pero sobre el cual actúan “de forma lenta, insuficiente o nula”.

“Las fiscalías no están actuando como deberían. No investigan, no buscan y tampoco atienden a las familias. Muchas veces somos nosotras quienes encontramos pistas que ellos ignoran”, declaró Gutiérrez Centeno.


El “Árbol de la Esperanza”: un reclamo público a la autoridad

La entrevista se realizó en el parque de la Madre, en Mérida, donde el colectivo instaló el pasado sábado el llamado “Árbol de la Esperanza”, una intervención pública que busca visibilizar la crisis.

En lugar de esferas navideñas, el árbol fue decorado con cientos de círculos de papel que contenían fotografías, fechas y datos de personas desaparecidas en Yucatán. Cada uno representaba una ausencia, un expediente detenido y una familia en espera.

“La actividad se hizo para recordarle a las autoridades que este problema existe. Ellos lo niegan, no lo quieren reconocer, pero tampoco apoyan para localizarlos”, enfatizó.


Búsquedas sin apoyo y con recursos mínimos

Las Madres Buscadoras operan sin financiamiento gubernamental, sin vehículos oficiales y sin acompañamiento constante de especialistas forenses. Aun así, continúan con brigadas, recorridos y orientación a familiares.

“Con lo poco que tenemos apoyamos y acompañamos a quien lo necesita. Pero no podemos sustituir la responsabilidad del Estado”, lamentó la activista.


Una realidad incómoda en el “estado más seguro del país”

Detrás de la imagen de estabilidad y seguridad que caracteriza a Yucatán, el colectivo denuncia una crisis invisible: expedientes estancados, falta de protocolos, ausencia de búsqueda inmediata y nula coordinación entre dependencias.

Para las familias, esta omisión institucional no solo prolonga el dolor, sino que podría estar permitiendo que las redes criminales sigan operando sin consecuencias.

Mientras tanto, el “Árbol de la Esperanza” permanece como símbolo de resistencia, pero también como recordatorio de que, en Yucatán, la seguridad no alcanza para quienes siguen esperando a que sus desaparecidos regresen a casa.

La Gaceta Yucatán—Redacción.

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