Pedro Haces subrayó que la reducción de la jornada no significa trabajar menos, sino organizar mejor los procesos productivos y adaptar gradualmente a las empresas a un nuevo esquema laboral.
Actualmente, recordó, más de 20 países considerados potencias económicas ya operan con jornadas de 40 horas semanales, e incluso algunos han reducido su carga laboral a 36 horas, sin afectar su competitividad.
En México, explicó, alrededor del 50% de los trabajadores ya laboran bajo esquemas de 40 horas, particularmente en sectores como:
- La burocracia
- El sector bancario
- Diversas empresas privadas con modelos actualizados
Sin embargo, reconoció que existen industrias que no pueden detener sus líneas de producción, por lo que la iniciativa contempla un proceso de implementación gradual, permitiendo ajustes operativos sin afectar la estabilidad económica.
Productividad no está en riesgo, asegura
Empresario y líder sindical vinculado a la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), Haces rechazó que la reducción de la jornada implique una caída en la productividad nacional.
“No se trata de trabajar menos, sino de trabajar mejor”, puntualizó.
El diputado sostuvo que los nuevos modelos laborales a nivel global demuestran que una mejor distribución del tiempo mejora el rendimiento, reduce el desgaste físico y mental y fortalece la productividad.
Una reforma con enfoque de justicia social
Para el legislador, la iniciativa representa un paso hacia la equidad laboral, al homologar condiciones que actualmente ya existen en distintos sectores, pero que aún no benefician a millones de trabajadores.
La reforma busca:
- Garantizar mayor tiempo de descanso
- Fortalecer la convivencia familiar
- Reducir riesgos de salud asociados a jornadas extensas
- Modernizar el marco laboral mexicano
Con el respaldo mayoritario anticipado en San Lázaro, la propuesta se perfila como una de las transformaciones laborales más relevantes de las últimas décadas en México, marcando un cambio estructural en la relación entre productividad y bienestar.
De concretarse, la reducción a 40 horas semanales colocaría al país en sintonía con las principales economías del mundo y abriría una nueva etapa en el debate sobre derechos laborales y competitividad.
La Gaceta Yucatán—Redacción.
