En lo más profundo de la selva del sureste mexicano, donde la vegetación cubre casi todo y los caminos se pierden entre árboles centenarios, existe un punto que ha dividido a tres estados durante más de un siglo. Se trata del Punto Put, un sitio simbólico —y polémico— donde se cruzan los límites de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, y cuyo paradero exacto sigue siendo objeto de disputa legal y política.
Más que un simple punto en el mapa, el Punto Put representa una batalla territorial, histórica y jurídica que hoy podría redefinir los límites de la Península de Yucatán y alterar la administración de miles de hectáreas selváticas de alto valor ambiental y económico.
El origen del conflicto: una frontera sin ríos ni montañas
El problema comenzó en el siglo XIX, cuando la antigua Provincia de Yucatán se fragmentó políticamente. Campeche se constituyó como estado libre y soberano en 1863, mientras que Quintana Roo nació como territorio federal en 1902.
Durante esa división, las líneas fronterizas quedaron imprecisas, pues la península carece de accidentes naturales —como ríos o cordilleras— que sirvieran de referencia geográfica. En su lugar, se usaron mediciones topográficas imprecisas y nombres de ranchos o comunidades, lo que dio origen a distintas interpretaciones sobre el punto de encuentro entre los tres territorios.
Así surgió el “Punto Put”, que algunos traducen como “Punto de Unión Territorial”. Sin embargo, cada estado lo ubicó de manera distinta:
- Campeche sostiene que se encuentra en el Rancho Put,
- Yucatán lo sitúa “cerca de Put”,
- y Quintana Roo afirma que el verdadero punto está en el sitio conocido formalmente como Punto Put.
Incluso, cada entidad incluyó coordenadas distintas en sus constituciones, lo que agravó la confusión durante décadas.
El intento de resolverlo: un monumento y más desacuerdos
En 1922, el gobierno federal intervino para intentar resolver la controversia. Colocó un monumento de concreto con coordenadas oficiales para marcar el “punto de unión” entre los tres estados. Pero lejos de zanjar el problema, la medida generó nuevas inconformidades, ya que cada gobierno estatal interpretó las coordenadas a su conveniencia.
Con el paso del tiempo, la disputa se trasladó del terreno a los tribunales. El conflicto se reavivó especialmente en 1997, con la creación del municipio de Calakmul, en Campeche. Quintana Roo acusó entonces a su vecino de extender sus límites hacia el este, sobre una franja de más de 4 mil 800 kilómetros cuadrados pertenecientes —según sus registros— al municipio de Othón P. Blanco.
El caso llega a la Suprema Corte
Actualmente, el litigio por el Punto Put se encuentra en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que revisa documentos históricos, mapas oficiales y actas de deslinde para determinar a qué estado pertenece realmente la zona en disputa.
Sin embargo, Campeche quedó fuera del proceso, pues no presentó a tiempo su controversia constitucional, una omisión legal que lo dejó sin participación formal en el juicio. Este error podría tener graves consecuencias territoriales: expertos advierten que el estado podría perder hasta 6 mil kilómetros cuadrados en la región de Calakmul, una zona de alto valor ambiental, turístico y cultural.
De confirmarse un fallo favorable a Quintana Roo, el estado ganaría control sobre amplias áreas selváticas, con comunidades rurales, carreteras y recursos naturales estratégicos, además de influencia en corredores turísticos emergentes cercanos a la ruta del Tren Maya.
Más que una línea: comunidades y recursos en juego
Detrás de este conflicto no solo hay mapas y coordenadas, sino también vidas y comunidades enteras. En la región del Punto Put habitan pobladores mayas que dependen de la administración estatal para recibir servicios de salud, educación y seguridad, los cuales se ven afectados por la indefinición jurisdiccional.
Además, en la zona se encuentran yacimientos de agua subterránea, reservas de biodiversidad y rutas ecológicas que forman parte de los ecosistemas más ricos del país. Por ello, el desenlace del litigio no solo será un asunto político, sino también una decisión ambiental y social de alto impacto.
Un siglo de incertidumbre
El Punto Put es, en resumen, un símbolo de la complejidad geográfica e histórica de México. Lo que empezó como una discrepancia técnica en el siglo XIX se ha convertido en una pugna legal de dimensiones nacionales, que involucra historia, negligencia administrativa y rivalidades políticas regionales.
La resolución de la Suprema Corte podría finalmente poner fin a más de 100 años de indefinición… o reavivar las tensiones entre Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
Porque en el sur de México, una simple coordenada puede mover las fronteras, los recursos y la historia misma.
La Gaceta Yucatán—Redacción.
