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Modelo de seguridad en Yucatán podría volverse obsoleto ante evolución del crimen organizado, advierte Manelich Castilla

Aunque Yucatán sigue siendo uno de los estados más seguros del país, su modelo de seguridad pública corre el riesgo de quedar rezagado si no se adapta a las nuevas dinámicas del crimen organizado. Así lo advirtió Manelich Castilla Craviotto, excomisionado nacional de la extinta Policía Federal y experto en seguridad, quien considera que el contexto nacional exige una actualización urgente en las estrategias de inteligencia y prevención.

En entrevista para este  medio, Castilla —originario de Yucatán— analizó el primer año del gobierno morenista encabezado por Joaquín Díaz Mena en materia de seguridad. Aunque reconoció aciertos como la continuidad del mando policial, la modernización tecnológica y la profesionalización de agentes, también subrayó que el blindaje histórico del estado ya no es suficiente frente a un crimen organizado cada vez más sofisticado y móvil.

“Todo modelo de seguridad necesita adaptarse. El crimen se moderniza, muta y se infiltra de forma silenciosa. Si no se actualizan las estrategias, el riesgo de perder la paz que distingue a Yucatán es real”, sentenció.

Yucatán, atractivo para el crimen que busca mimetizarse

Castilla explicó que, si bien el estado ha logrado mantener bajos índices de violencia, eso no lo hace inmune al interés del crimen organizado. De hecho, su relativa tranquilidad lo convierte en un lugar ideal para que grupos delictivos se asienten de forma discreta, sin generar confrontaciones.

“Liderazgos criminales han elegido Yucatán como sitio para descansar, vivir en familia o establecerse temporalmente, precisamente porque no hay disputas territoriales ni agresiones. Eso no es un blindaje, es un estado latente que podría cambiar si no se vigila de cerca”, advirtió.

El especialista subrayó que el concepto de “blindaje” es subjetivo y potencialmente engañoso, ya que la seguridad verdadera radica en intercambiar información de inteligencia en tiempo real, coordinarse con la Federación y con los estados vecinos —Quintana Roo y Campeche—, y evitar que cualquier grupo criminal “se sienta cómodo” dentro del territorio.

Continuidad estratégica: acierto, pero no garantía

Uno de los puntos centrales de la política de seguridad del actual gobierno estatal ha sido mantener al secretario de Seguridad Pública, Luis Felipe Saidén Ojeda, quien lleva 24 años al frente de la dependencia. Para Castilla, esta decisión da estabilidad a las instituciones, pero no implica necesariamente una evolución del modelo.

“Cuadro que gana repite. Estadísticamente, Yucatán sigue siendo de las entidades más seguras del país, incluso según la percepción ciudadana. Pero la seguridad no puede depender solo de las estadísticas: se necesita anticipación, modernización y visión de largo plazo”, indicó.

¿Es sostenible el modelo actual de seguridad?

A la pregunta de si el modelo de seguridad de Yucatán es sostenible en el tiempo, Castilla fue claro: requiere una evolución estructural, no una reconstrucción total, pero sí una revisión profunda.

“Yucatán ya no es solo una ciudad tranquila rodeada de pueblos. La mancha urbana ha crecido, los flujos migratorios han cambiado el perfil demográfico y eso impacta directamente en los retos de seguridad”, explicó.

El excomisionado destacó que el modelo debe adaptarse no solo a las nuevas tecnologías del crimen, sino también a los cambios urbanos, económicos y sociales del estado. “No hacerlo sería permitir que el modelo se vuelva obsoleto, aunque en el pasado haya funcionado”, alertó.

Tecnología, capacitación y coordinación: claves para el futuro

Castilla reconoció como acierto que sucesivos gobiernos estatales hayan apostado por modernizar la infraestructura de seguridad: cámaras de vigilancia, drones, el centro de mando C5i, patrullas y armamento actualizado, así como la capacitación de mandos con asesoría internacional.

Sin embargo, insistió en que la tecnología no sustituye la inteligencia policial ni el trabajo conjunto con las comunidades, elementos que considera vitales para conservar el clima de paz en Yucatán.

“El territorio ayuda, la sociedad ayuda, pero la paz no se cuida sola. Se necesita vigilancia constante, análisis y una policía que no solo reaccione, sino que anticipe”, concluyó.

La Gaceta Yucatán—Redacción.

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