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Sheinbaum defiende cifras de reducción de homicidios, pero datos oficiales revelan inconsistencias y manipulación estadística

Durante su conferencia conocida como “la mañanera del pueblo”, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió la supuesta reducción de homicidios dolosos registrada desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, comparando los resultados con los de los expresidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Según Sheinbaum, durante el sexenio de Calderón los homicidios aumentaron 148%, mientras que con Peña Nieto subieron 42%. En contraste, afirmó que entre 2018 y 2024 —periodo correspondiente a la administración de López Obrador— los homicidios dolosos se redujeron 9%, y que durante su primer año de gobierno (octubre 2024–octubre 2025) la disminución alcanzó 28%.

Sin embargo, detrás de estos números existe una narrativa tendenciosa que omite factores esenciales para comprender la magnitud real de la violencia en el país.

Cifras maquilladas y comparaciones engañosas

Expertos en seguridad han advertido que comparar incrementos porcentuales entre gobiernos sin considerar el número absoluto de homicidios o el contexto poblacional genera percepciones erróneas. Mientras Calderón enfrentó el inicio de la guerra contra el narcotráfico y un repunte abrupto de asesinatos, el gobierno de López Obrador heredó niveles históricos de violencia que no logró revertir.

Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el promedio diario de homicidios durante el sexenio de López Obrador fue de entre 85 y 90 asesinatos, cifras que lo convierten en el periodo con más homicidios dolosos acumulados en la historia moderna de México.

El supuesto descenso de 9% al cierre de su gestión equivale apenas a una leve estabilización tras años de récords históricos, mientras que el “28% de reducción” que Sheinbaum atribuye a su primer año aún carece de respaldo técnico y fuentes verificables.

La estrategia de comunicación: triunfalismo frente a una realidad compleja

El discurso presidencial se apoya en porcentajes que buscan transmitir una sensación de avance, pero sin detallar la metodología, el periodo base o la fuente de los datos. Esta práctica, común en los informes de seguridad de los últimos años, apunta más a una estrategia de comunicación política que a un análisis real de la violencia.

Mientras la mandataria habla de “32 homicidios menos al día”, los registros de las fiscalías estatales muestran variaciones significativas entre entidades, además de problemas de subregistro, reclasificación de delitos y rezagos en las carpetas de investigación.

El mensaje de Sheinbaum pretende consolidar la narrativa de continuidad y éxito del proyecto obradorista, pero los números, lejos de reflejar una mejora sustancial, evidencian un país donde la violencia sigue arraigada y los homicidios se mantienen en niveles alarmantes.

La supuesta reducción, sin una base metodológica transparente, parece más un argumento político que un logro estadístico comprobable. La realidad, sustentada en los propios registros del Estado, muestra que México aún no logra romper el ciclo de impunidad y violencia que ha marcado los últimos tres sexenios.

La Gaceta Yucatán—Redacción.

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