Pese al clamor del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, para que el Gobierno Federal interviniera con fuerza frente al avance del crimen organizado en Michoacán, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reiteró su negativa a aplicar una estrategia de “mano dura”, reafirmando que su política de seguridad se sustenta en la justicia, la inteligencia y la atención a las causas sociales.
El asesinato de Manzo, ocurrido la noche del sábado pasado, generó indignación nacional y reavivó el debate sobre la efectividad de la actual estrategia de seguridad federal. Sin embargo, durante su conferencia matutina del lunes, Sheinbaum insistió en que “la fuerza del Estado es la justicia”, y rechazó volver a políticas de militarización o “guerra contra el narcotráfico”.
“Hay quien pide la militarización y la guerra. Eso no funcionó; fue lo que llevó a la situación de violencia que vive Michoacán. Toda la fuerza del Estado, sí, pero la fuerza de la justicia, no de la represión”, afirmó la mandataria.
Responsabilidad histórica y rechazo a estrategias del pasado
Sheinbaum responsabilizó a los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto de haber originado la actual crisis de violencia. Recordó que la declaratoria de guerra al narcotráfico, anunciada por Calderón en 2007 desde Michoacán, “tuvo un costo enorme en vidas y en descomposición social”.
En sus declaraciones, la presidenta evitó mencionar al expresidente Andrés Manuel López Obrador, impulsor de la política de “abrazos, no balazos”, pero subrayó que su administración mantiene una estrategia de cero impunidad, respeto al Estado de derecho y fortalecimiento de la Guardia Nacional.
“Nosotros no creemos en ejecuciones extrajudiciales. Creemos en el cumplimiento de la ley, en la investigación y en la justicia. No creemos en la guerra contra el narco”, reiteró.
El antecedente: la confrontación con Manzo
Desde mayo de este año, el alcalde Manzo había pedido públicamente la intervención de las fuerzas federales en Uruapan, señalando el control territorial de los cárteles. En respuesta, Sheinbaum descalificó sus declaraciones, luego de que el edil asegurara que la policía municipal debía “abatir a los delincuentes sin consideración”.
“Está mal. Estado de derecho”, respondió entonces la presidenta, recordando que en México existe un sistema penal acusatorio que garantiza el debido proceso.
En junio, al ser nuevamente consultada sobre el tema, Sheinbaum defendió su política de seguridad afirmando que los resultados se reflejaban en una reducción del 26% en los homicidios dolosos desde el inicio de su administración.
La estrategia actual: inteligencia, coordinación y atención social
Sheinbaum sostuvo que su modelo de seguridad se basa en cuatro ejes principales:
- Atención a las causas de la violencia mediante programas sociales.
- Fortalecimiento de la Guardia Nacional y las policías locales.
- Inteligencia e investigación para apoyar al Ministerio Público.
- Coordinación institucional entre los tres niveles de gobierno.
“Abrazamos a los jóvenes, sí, porque durante el periodo neoliberal no se les abrazó. Hay una estrategia integral que da resultados, y vamos a seguir trabajando para que todos los mexicanos vivan en paz”, sostuvo.
Reacciones tras el asesinato de Manzo
A tres días del homicidio del alcalde de Uruapan, la presidenta también atribuyó responsabilidad a la oposición y a algunos medios de comunicación, al señalar que promueven una narrativa de “mano dura” que ya fracasó en el pasado.
“¿Qué propone la derecha? ¿Regresar a la guerra contra el narco? ¿Volver a García Luna? Eso no lleva a ningún lado. Vamos a reforzar Michoacán, sí, pero con inteligencia, cero impunidad y atención a las causas”, enfatizó Sheinbaum.
Pese a la gravedad del crimen y la tensión política que desató, la mandataria federal se mantiene firme en su postura de no militarizar el país ni recurrir a estrategias bélicas, apostando por un enfoque que privilegia la prevención y la reconstrucción del tejido social.
La Gaceta Yucatán—Redacción.
