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Una visión del autor, con Luis Antonio Salazar Díaz.

Sobre su obra “El verdadero final de los cuentos de hadas”

En un mundo que parece obsesionado con los finales felices,

¿por qué decidiste escribir un libro que hace lo contrario: abrir heridas en lugar de cubrirlas?


Respuesta: Justamente por eso. Vivimos rodeados de historias que maquillan la realidad o nos distraen de ella. En general es difícil para todos hablar del amor porque nadie lo tiene claro, es algo ahí mágico dicen algunos. El verdadero final de los cuentos de hadas nace de experiencias reales, de tropiezos y derrotas que no encajarían en un cuento de final perfecto.

Tu formación como abogado, con más de treinta años de carrera,

¿Cómo influye en tu narrativa?

Respuesta: El ejercicio de mi profesión me ha permitido ver de todo: conflictos profundos, reconciliaciones, negociaciones internas y externas, pérdidas patrimoniales y familiares. Todo esto te obliga a analizar con detalle las situaciones y a tratar de entender a las personas y por qué actúan como lo hacen. El resultado de estos años y de mis propias experiencias personales y familiares es este libro que está entre la confesión y la reflexión emocional. Aquí trato de expresar mi voluntad de levantarme, pero con orden y con el concepto del amor muy claro.

En el libro mencionas que los cuentos de hadas terminan justo antes de que empiece la vida real.

¿A qué te refieres?

Respuesta : A que la vida de una pareja comienza después del “vivieron felices para siempre”. Es la línea de salida, no de llegada, y justamente ahí debe comenzar el crecimiento de una pareja. Ahí comienza la construcción con decisión y mucha honestidad.

El libro parece abrazar abiertamente la vulnerabilidad.

¿Era importante para ti mostrar esa crudeza?

Respuesta: Claro que sí. Las historias que comparto son humanas, reflejan imperfección. Lo que expreso está lejos de la fantasía colorida y quería escribir algo que sirviera como espejo para quienes han amado y perdido, pero como que no saben por qué, seguramente por mala suerte (risas).

Quería escribir que hay esperanza proponiendo el verdadero final feliz no como un punto de llegada, sino como una forma de transitar todos los días de la vida, caminar: aceptar la imperfección propia y la ajena, pero con el compromiso de la corrección.

El libro toca el tema del amor bíblico y habla abiertamente de Dios.

¿Por qué?


Respuesta: Contestaré con mucho respeto por las opiniones de otros. La respuesta es porque no puedo hablar de vida real sin hablar de lo que le da sentido, para mí. El amor bíblico no lo presento como doctrina, sino como una forma humana y profunda de entender el perdón, la caída y la reconstrucción. Para mí, la fe ha sido un sostén en los momentos más difíciles, y dejarla fuera habría sido deshonesto. Para mí, Dios es una presencia que acompaña siempre y por supuesto también en el proceso de levantarse después del fracaso. Es la verdad, al menos para mí y, por tanto, tenía que estar en el libro.

El libro dice que habla del amor real.

¿Y dónde queda el romanticismo?


Respuesta: El amor real también tiene momentos bellos, intensos y profundamente emotivos, pero la relación entre dos personas no se sostiene con romance. Me explico, en el libro se propone que el romanticismo es una forma de expresar amor más no es el amor mismo, mientras que el amor verdadero es la estructura: la paciencia, la coherencia, la responsabilidad afectiva. No niego el romanticismo, simplemente lo pongo en su lugar. Sin romanticismo la vida sería tibia, es más, sería hasta fea, pero sin realidad el amor no sobrevive.

El libro ya está disponible en Amazon.

¿Qué esperas que encuentren los lectores?


Respuesta: Espero que encuentren verdad, no es un método, no es contra el romanticismo, espero que el lector encuentre un acompañamiento y algún dato que le sea útil. Este es un libro para quienes ya dejaron atrás la necesidad de un final perfecto y buscan, en cambio, una lectura que los comprenda y los acompañe.

La Gaceta Yucatan.

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