El sector turístico del estado atraviesa una notoria desaceleración en la llegada de visitantes durante lo que va del año, un fenómeno que empresarios, hoteleros y guías locales atribuyen principalmente a la escasa difusión y promoción turística por parte del actual gobierno estatal, alineado con la llamada Cuarta Transformación (4T).
Pese al potencial natural, histórico y cultural de la entidad, las cifras preliminares de los primeros meses del año muestran una reducción significativa en la ocupación hotelera, menor movimiento en terminales aéreas y terrestres, así como una caída en el consumo de servicios turísticos.
Promoción limitada, impacto visible
De acuerdo con representantes del sector, la falta de campañas de promoción en medios nacionales e internacionales ha reducido la visibilidad del destino frente a competidores directos como Quintana Roo, Oaxaca y Jalisco, que mantienen estrategias activas de mercadotecnia turística.
“La promoción prácticamente desapareció. Antes había presencia en ferias, spots, campañas digitales, ahora nada. Los turistas no llegan porque simplemente no saben qué hay que visitar”, señaló un empresario hotelero que pidió el anonimato por temor a represalias.
En contraste con años anteriores, el presupuesto estatal destinado a turismo ha disminuido de forma sostenida, mientras que la promoción de destinos emblemáticos se limita a actividades institucionales y publicaciones en redes sociales oficiales con escaso alcance.
La 4T y la apuesta por el turismo social
El gobierno local ha justificado la falta de campañas masivas bajo el argumento de priorizar el turismo comunitario y social, enfocándose en proyectos locales de bajo costo y con participación ciudadana.
Sin embargo, especialistas advierten que sin promoción efectiva y estrategias de conectividad, la derrama económica se mantiene estancada y no alcanza para sostener el empleo turístico formal.
“No basta con tener atractivos. Se necesita inversión, promoción y estrategia. De lo contrario, el turismo se convierte en un discurso, no en motor económico”, subrayó la economista María del Carmen Hernández, experta en desarrollo regional.
Cifras que preocupan
Datos preliminares del sector privado indican que la ocupación hotelera cayó entre 15% y 20% respecto al mismo periodo del año anterior.
Además, operadores turísticos reportan menos excursiones y recorridos contratados, especialmente en fines de semana largos y temporadas altas.
El comercio local —desde restaurantes hasta artesanos— también resiente la baja afluencia, con ventas reducidas y cancelaciones frecuentes.
“Antes teníamos lleno los fines de semana, ahora trabajamos con la mitad del personal”, lamentó un restaurantero del centro histórico.
Falta de estrategia integral
Mientras otros estados han invertido en campañas digitales, promoción internacional y conectividad aérea, el gobierno estatal mantiene una política discreta y reactiva, basada en eventos oficiales y comunicados institucionales.
Analistas coinciden en que la falta de coordinación entre autoridades y sector privado ha debilitado el posicionamiento del estado como destino turístico competitivo.
El resultado: menos visitantes, menos empleo y menor derrama económica en uno de los pilares tradicionales de la economía local.
Una oportunidad perdida
Con el año acercándose a su cierre, los empresarios esperan que el gobierno replantee su política turística para 2026, destinando mayores recursos a la promoción y coordinación con el sector privado.
De no hacerlo, advierten, el estado corre el riesgo de profundizar su estancamiento turístico en un contexto nacional donde el turismo sigue siendo una de las principales fuentes de ingreso y desarrollo.
“Tenemos historia, cultura y belleza natural. Lo que nos falta es voluntad política para mostrárselo al mundo”, concluyó un operador turístico de la región.
La Gaceta Yucatán—Redacción.



