Ícono del sitio lagacetayucatan.com

¿De dónde salen las cifras récord de empleo en México? Un análisis económico del crecimiento laboral y sus contrastes


La narrativa oficial del gobierno federal presume, mes con mes, “récords históricos” en la creación de empleo formal. Sin embargo, en buena parte del país la percepción ciudadana es distinta: salarios que no rinden, inversión estancada, crecimiento económico débil y poca mejora visible en la actividad productiva. ¿Cómo se explica este contraste?

Para comprenderlo es necesario revisar de dónde provienen las cifras de empleo, cómo se calculan, y por qué pueden mostrar avances mientras el dinamismo económico general se mantiene limitado.


¿De dónde salen las cifras del empleo formal en México?

1. Registros del IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social)

Es la fuente que más utiliza el gobierno para hablar de “empleo formal”.

Cuando el gobierno anuncia un “récord”, generalmente se refiere a:

2. INEGI – Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)

Mide empleo total, formal e informal. Es estadística por encuesta, no por registro.

En contraste con el IMSS, la ENOE suele mostrar:

3. STPS y otros indicadores complementarios


¿Por qué se pueden romper récords de empleo aunque la economía parezca estancada?

1. Efecto de rezago tras la pandemia

La recuperación pos–Covid generó un rebote estadístico. A medida que las empresas reabrieron y la movilidad volvió, el empleo formal se recuperó y superó niveles prepandemia, produciendo “récords” por efecto base.

2. Aumento del empleo formal… y también del informal

El IMSS solo capta una parte del mercado laboral.
Puede aumentar el empleo formal al mismo tiempo que la informalidad permanece alta o incluso crece.
Para la ciudadanía, esto se traduce en:

3. Factores demográficos y estacionales

Algunos meses presentan picos de contratación por razones tradicionales:


¿Se puede considerar que México “avanza” solo porque aumenta el empleo formal?

No necesariamente.
La creación de puestos de trabajo es un indicador importante, pero no basta para medir el bienestar económico.

Elementos clave que deben analizarse junto al empleo formal:

1. Productividad

Si el empleo crece más rápido que la producción, significa que la economía está generando trabajos, pero no necesariamente valor agregado. Es un empleo “extensivo”, no “intensivo”.

2. Salarios reales

Aunque los salarios nominales suban, la inflación puede absorber el aumento. Un récord en empleo sin mejora del ingreso real no implica mayor poder adquisitivo.

3. Inversión privada

La inversión fija bruta es la señal más clara de crecimiento sostenible. Si la inversión no crece, los nuevos empleos pueden ser temporales o de baja calidad.

4. Innovación y competitividad

Sin aumento en tecnología, infraestructura y capacitación laboral, el empleo puede aumentar solo en sectores de bajo valor agregado.


Cifras correctas, interpretaciones incompletas

Los récords de empleo formal que reporta el gobierno suelen ser estadísticamente válidos, pues provienen de los registros administrativos del IMSS. Sin embargo, al analizar el conjunto del mercado laboral y el desempeño económico general del país, la lectura se vuelve más matizada:

En síntesis: hay más empleo, pero no necesariamente mejor empleo ni mayor prosperidad económica. La brecha entre cifras oficiales y realidad cotidiana se explica al mirar no solo cuántos empleos se crean, sino qué tipo de empleos son, en qué sectores, y con qué nivel de ingresos.

Ese análisis por parte del gobierno en turno o el gobierno que sea nunca lo tendremos.

La Gaceta Yucatán—Redacción.

Salir de la versión móvil