Desde la Oficina Oval, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un nuevo viraje en la política comercial y exterior de su país, al condicionar los beneficios arancelarios al alineamiento energético con Washington, en una estrategia que busca reconfigurar el mapa global del suministro de energía y asfixiar financieramente a Rusia.
El mandatario oficializó un acuerdo con India mediante el cual redujo los aranceles a los productos indios del 50 al 18 por ciento, a cambio de que Nueva Delhi suspenda sus compras de petróleo ruso y se comprometa a adquirir más de 500 mil millones de dólares en energía estadounidense. Con este movimiento, la Casa Blanca busca posicionar a Estados Unidos como el principal proveedor energético de las grandes economías emergentes, desplazando a Moscú del mercado internacional.
Bajo esta misma lógica de presión económica, Trump aseguró que México dejará de enviar petróleo a Cuba, luego de que Washington advirtiera sobre la imposición de aranceles punitivos a cualquier país que abastezca energéticamente a la isla. Durante un encuentro con periodistas en el Despacho Oval, el presidente fue categórico al referirse al tema caribeño: “México va a dejar de enviarles petróleo”.
La postura estadounidense contrasta con la posición de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha defendido una política de diplomacia y solidaridad humanitaria para evitar afectaciones a la población cubana. Sin embargo, la Casa Blanca mantiene la presión en vísperas de la próxima revisión del T-MEC, obligando a sus socios comerciales a elegir entre el acceso al mercado norteamericano o el comercio con Cuba.
Advertencia de Trump a Europa por migración y energía
El panorama internacional se completó con una severa advertencia hacia Europa, a la que Trump acusó de enfrentar una crisis de sostenibilidad derivada de sus políticas migratorias y de su dependencia de las energías renovables. Al calificar la situación energética europea como un “punto de inflexión negativo”, reiteró su rechazo a los modelos eólicos y llamó al continente a corregir su rumbo antes de comprometer su estabilidad económica.
En contraste, el mandatario se mostró moderadamente optimista sobre el conflicto entre Ucrania y Rusia, al sugerir que las gestiones diplomáticas en curso podrían derivar próximamente en acuerdos estratégicos, aunque sin ofrecer mayores detalles.
Con estos anuncios, Trump reafirma una política exterior basada en la presión económica, el control energético y la lealtad comercial, marcando una nueva etapa de tensión y reacomodo geopolítico a escala global.La Gaceta Yucatán—Redacción



