El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió la puerta este jueves 8 de enero a la posibilidad de viajar en el futuro a Venezuela, pero subrayó que solo lo haría cuando las condiciones de seguridad lo permitan, durante una amplia entrevista con The New York Times. Al mismo tiempo, ratificó la intención de su gobierno de mantener una supervisión prolongada sobre el país sudamericano mientras se avanza en la reconstrucción de su sector petrolero y la transición política.
En declaraciones desde la Oficina Oval, Trump destacó que Venezuela “será segura en algún momento” y que ese será el momento propicio para su eventual visita. Sin embargo, no ofreció un calendario ni una ruta concreta para ese viaje, insistiendo en que la prioridad es estabilizar el país bajo la supervisión, directa o indirecta, de fuerzas e intereses estadounidenses.
Supervisión robusta y sin plazos definidos
Trump reafirmó que Washington mantendrá un papel central en Venezuela “mucho más allá” de los primeros meses o un año, sin precisar hasta cuándo durará ese control político y económico. El presidente señaló que ese horizonte dependerá de los avances en la reconstrucción del país y la transición hacia un proceso democrático que considere “apropiado”, aunque no fijó fechas específicas para elecciones ni salida de la supervisión estadounidense.
En ese marco, Trump expresó que el gobierno interino de Venezuela —ahora encabezado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, reconocida por Washington tras la captura del expresidente Nicolás Maduro— ha cooperado con Estados Unidos en varios frentes, lo que ha reforzado la posición estadounidense.
Reconfiguración del sector petrolero como eje estratégico
Gran parte de las declaraciones de Trump se concentró en el control y explotación de las vastas reservas petroleras venezolanas. El mandatario afirmó que su país tiene planes de reconstruir la industria petrolera venezolana de manera “muy rentable”, canalizando recursos y acceso a mercados internacionales desde una posición de liderazgo estadounidense.
Trump también vinculó la transición de Venezuela a la estabilidad económica mediante el sector energético, anticipando que la extracción y comercialización del crudo venezolano servirán tanto para abaratar precios globales como para generar ingresos que “Venezuela necesita desesperadamente”.
Contexto de tensiones regionales y respuestas legislativas
Estas declaraciones se producen en un momento de tensiones geopolíticas tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en una operación militar en Caracas a inicios de enero, lo que ha desencadenado reacciones en toda la región y en el propio Congreso de Estados Unidos.
De hecho, el Senado estadounidense aprobó una resolución que limita futuras acciones militares sin autorización legislativa, obligando a Trump a buscar apoyo del Congreso para movimientos adicionales en Venezuela.
Un posible viaje bajo condiciones estrictas
Aunque Trump confirmó que “en algún momento será seguro” viajar a Venezuela, su posible visita estará supeditada a que la situación en ese país cumpla con estándares de seguridad alineados a los intereses de Washington, y siempre que se mantenga el actual nivel de control y supervisión estadounidense.
Este enfoque estratégico combina elementos de presencia política, militar y económica de Estados Unidos en el país sudamericano, y plantea nuevos retos para la diplomacia regional, los procesos democráticos en Venezuela y las relaciones bilaterales con actores clave en América Latina.
La Gaceta Yucatán—Redacción



