La Secretaría de Educación Pública (SEP) protagonizó este viernes un episodio inusual y tenso en su estructura interna: Marx Arriaga fue separado de su cargo como director general de Materiales Educativos en medio de un operativo que, de acuerdo con versiones periodísticas, incluyó la presencia de elementos de seguridad para desalojarlo de su oficina.
Un cese marcado por la confrontación
Según información difundida por el periodista Joaquín López-Dóriga en su espacio noticioso en Radio Fórmula, el funcionario habría sido retirado de las instalaciones con apoyo policial, luego de negarse a dejar el cargo y presuntamente atrincherarse en su oficina.
La escena —poco común en los pasillos de la burocracia federal— refleja un quiebre abrupto en la relación entre el ahora exfuncionario y la dependencia encabezada por la Secretaría de Educación Pública.
Hasta el momento, la SEP no ha emitido un posicionamiento público detallando los motivos oficiales del cese ni el procedimiento administrativo seguido para concretarlo.
Acusaciones públicas y denuncia de “violencias”
Tras conocerse su destitución, Marx Arriaga utilizó su cuenta en la red social X para convocar a una conferencia de prensa programada para las 17:00 horas y denunciar lo que calificó como actos de violencia institucional.
“Para denunciar públicamente las violencias que esta institución ejerce en nuestra contra. ¡A golpes no se mata la raíz!”, escribió.
El mensaje sugiere que el exdirector considera que su salida no solo responde a una decisión administrativa, sino a una confrontación de fondo dentro del aparato educativo.
Un perfil polémico en la política educativa
La gestión de Arriaga al frente de Materiales Educativos estuvo vinculada a uno de los proyectos más controvertidos del actual sexenio: la transformación de los contenidos escolares y la elaboración de nuevos libros de texto gratuitos, que desataron debates jurídicos, pedagógicos y políticos a nivel nacional.
Su figura se convirtió en un actor central en la narrativa de la llamada “Nueva Escuela Mexicana”, defendiendo un enfoque crítico frente a modelos educativos anteriores y cuestionando lo que denominó herencias neoliberales en el sistema de enseñanza.
En ese contexto, su salida podría interpretarse como:
- Un reacomodo interno en la SEP.
- Un intento de distensión ante las controversias acumuladas.
- O bien, una ruptura política más profunda dentro del proyecto educativo federal.
Silencio institucional y expectativa
El hermetismo oficial alrededor del caso ha incrementado la especulación. La falta de un comunicado detallado abre interrogantes sobre:
- Las causas formales del despido.
- El procedimiento jurídico aplicado.
- Y el futuro inmediato de la Dirección General de Materiales Educativos.
Mientras tanto, la conferencia anunciada por Arriaga podría marcar un nuevo capítulo en este conflicto que ya trasciende lo administrativo y se instala en el terreno político.
Lo ocurrido este viernes no solo representa un cambio en la estructura de la SEP, sino que exhibe las tensiones internas en uno de los sectores más sensibles del país: la educación pública.
La Gaceta Yucatán—Redacción.



