En medio de una creciente incertidumbre por el rumbo del sistema de salud bajo la Cuarta Transformación, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que a partir de enero o febrero de 2026 todos los mexicanos contarán con una credencial que les permitirá recibir atención médica en cualquier clínica pública del país, sin importar su afiliación institucional.
Durante su conferencia matutina, conocida como “La Mañanera del Pueblo”, la mandataria federal aseguró que su administración avanza hacia un modelo de universalidad en la atención médica, una de las promesas más ambiciosas heredadas del proyecto de transformación iniciado por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.
“Vamos hacia la universalidad, es decir, que no importa a qué institución perteneces como derechohabiente: IMSS, ISSSTE o IMSS-Bienestar, vas a poder atenderte en cualquier unidad médica del país”, afirmó Sheinbaum Pardo.
Una credencial única y un expediente médico digitalizado
De acuerdo con la presidenta, el instrumento clave para esta integración será una nueva credencial personalizada, que especificará a qué sistema de salud pertenece cada ciudadano, así como la clínica que le corresponde. Esta tarjeta también permitirá el acceso a un expediente médico digital centralizado, con el objetivo de agilizar diagnósticos y mejorar la calidad de la atención.
“Lo que queremos es que esa credencial permita tener tu expediente médico en el sistema, para que donde vayas, te atiendan con información precisa y actualizada”, detalló.
La digitalización completa del sistema médico, dijo Sheinbaum, tomará al menos un año. A pesar de ello, el gobierno planea comenzar la entrega de credenciales en los primeros meses de 2026.
Promesas frente a un sistema en tensión
El anuncio llega en un contexto en el que el sistema de salud mexicano enfrenta múltiples retos: desabasto intermitente de medicamentos, largas listas de espera, migración de personal médico, y una integración institucional —entre IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar— que no termina de consolidarse.
Analistas y organizaciones civiles han señalado que, si bien la universalidad es una meta necesaria, el camino hacia ella requiere más que una credencial: implica inversiones sostenidas, infraestructura moderna, recursos humanos suficientes y una reforma estructural que aún no se ha detallado.
En respuesta a estas preocupaciones, Sheinbaum enumeró algunos de los avances de su administración en la materia, como el fortalecimiento del programa “Casa por Casa”, que ofrece atención médica especializada a adultos mayores, así como el aumento de plazas para médicos y la mejora en la distribución de medicamentos.
“Nuestro compromiso es que los medicamentos lleguen a tiempo, que haya especialistas en todo el país y que ningún mexicano se quede sin atención”, aseguró.
Un modelo aún por definirse
Aunque la presidenta reiteró que el modelo será nacional y gratuito, todavía no se han precisado los mecanismos financieros, operativos ni legislativos que permitirán unificar los distintos sistemas de salud existentes, ni cómo se evitará la duplicidad o el colapso en zonas de alta demanda.
A pocos meses de su toma de protesta, Sheinbaum apuesta a que la confianza ciudadana se mantenga firme en su proyecto sanitario. Sin embargo, la falta de resultados tangibles tras años de transición al modelo IMSS-Bienestar deja abierta la pregunta clave: ¿será viable un sistema de salud universal en México sin antes resolver los problemas estructurales que la 4T aún arrastra?
La Gaceta Yucatán—Redacción.



